FUNDACION ALBERT EINSTEIN DE LA REPUBLICA ARGENTINA



Nuestra Fundación es una Organización No Gubernamental (ONG), civil y sin fines de lucro, cuyos objetivos son la Investigación, Publicación y Docencia, principalmente en las áreas de la
PSICOBIOFISICA y de la INMUNOGENÉTICA. Fue creada en el año 1974 en la Ciudad de Córdoba, República Argentina por su actual presidente, el Dr. Armando Oscar Gross (quien ostenta los títulos universitarios de: Médico Cirujano, Tocoginecólogo, e Ingeniero Electrónico). Al año siguiente, abrió una filial en Buenos Aires y recién en el año 1995, se abrió otra filial en la Ciudad de Neuquén, Patagonia Argentina. Todas poseen sus correspondientes matrículas otorgadas por decretos de los Poderes Ejecutivos respectivos de cada Provincia, según lo establecen los requisitos legales de Personas Jurídicas. Nuestros integrantes pertenecen a dos grupos: los que están siempre dedicando tiempo a las distintas investigaciones de la Fundación, con líneas orientadas fundamentalmente a las áreas de la PSICOBIOFISICA y de la INMUNOGENÉTICA; y el otro grupo, conformado por Profesionales e Investigadores independientes INVITADOS a participar con sus trabajos, los cuales, ameritan ser publicados en este sitio de la web, por significar un verdadero aporte a la Cultura, y de cualquier área del Conocimiento, totalmente despojados de parcialidades, prejuicios raciales y/o fundamentalismos religiosos. Por supuesto, a todos ellos nuestro total reconocimiento. Cada trabajo que Usted encuentre en este sitio, está firmado por su correspondiente autor. Si necesita informaciones adicionales, o realizar alguna crítica, puede hacernos llegar sus comentarios, haciendo "clic" en "Contáctenos". Muchas Gracias.
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EINSTEIN - BOSCOVICH Y LA RELATIVIDAD

(Ensayo sobre "Una Historia Peligrosa poco conocida")
Armando Oscar Gross - Invierno de 1992
Copyright by Gross/Patagonia Argentina.-

Hay épocas en la vida de cada uno de nosotros que quedan inevitablemente marcadas a fuego en la memoria. Una de ellas, para mí, fue la de los últimos años sesenta y primeros de la década de los setenta. Recuerdo las hermosas tardes de ateneo entre los integrantes del Instituto de Estudios Avanzados de Córdoba, República Argentina (I.E.A.), en Argüello, bajo las sombras de frondosas alamedas que se mezclaban con increíbles aromos, jacarandáes y eucaliptos de hoja redonda, que nos regalaban con sus inconfundibles perfumes medicinales.
Para nosotros, en aquél entonces estudiantes de ciencias, luego de largas horas de pizarrón y laboratorio en la Universidad, aquéllo era el escenario perfecto para la discusión de temas trascendentales; al menos para nuestro privilegiado grupo. Generalmente, las charlas derivaban hacia hechos anecdóticos poco conocidos, que rodeaban la génesis de grandes ideas, por parte de los genios de la historia de la ciencia.

De aquella época, rescataré para el lector, algo que nos supo narrar el Dr. José Alvarez López, director -por aquél entonces- del Laboratorio de Física Relativística y Fenómenos Asimétricos del I.E.A., (hombre de increíble inteligencia y con el cual la ciencia de nuestro país está en deuda), sobre alguien poco conocido por los estudiantes y más aún por el común de la gente. Ese personaje se llamó: Roger J. Boscovich.

La resurrección de Boscovich, fue uno de los hechos curiosos de los años sesenta y se produjo gracias al giro revolucionario de la ciencia de mediados del siglo XX, que cambió muchos postulados y principios, hasta entonces aceptados. Boscovich se convirtió de repente en uno de los profetas de la Física Moderna.
Tal era la ignorancia sobre sus insólitas ideas, que se supo constituir una "Fundación Boscovich" destinada a lograr un mejor conocimiento de los razonamientos de aquél increíble jesuíta croata. A tal fin se realizaban periódicos "Simposium Boscovich", a los que supieron asistir los más destacados científicos de aquellos tiempos. Hombres como Niels Bohr, W.Heisenberg, L.Whity, Bertrand Roussel y otros igualmente importantes, supieron confesar su deuda intelectual con Boscovich.

Nacido en Dubrovnik en 1711, editó su principal obra "Theoria Philosophiae Naturalis" en 1758, que luego fue reeditada en Venecia en 1763. En aquel magno trabajo expuso el resultado de sus investigaciones en geodesia, astronomía, matemáticas y también sus agudas elucubraciones filosóficas sobre la naturaleza del mundo y la materia. Apareció allí expuesta su teoría sobre los que él llamó "PUNCTA": microelementos definidos como constituyentes de la materia. Físicos como Gell Mann consideraron esta teoría, como un anticipo de la moderna teoría de los "QUARKS".
La importancia de esta anticipación de Boscovich queda subrayada, por el hecho de que el moderno acelerador de partículas del CERN de la Comunidad Europea, situado en Ginebra y que tiene aproximadamente dos kilómetros de diámetro, ya ha confirmado la existencia de dichas partículas.

Sería largo enunciar las anticipadas ideas de Boscovich que cubren los campos de la Mecánica Cuántica. Aquí nos ocuparemos de un aspecto puntual de su obra, que es el referido a lo que modernamente se conoce como "Teoría de la Relatividad".

EINSTEIN Y LA RELATIVIDAD


Boscovich podría ser considerado uno de los principales precursores de las ideas de Einstein, pues fue el resultado de un experimento propuesto por aquél en 1766, lo que determinó uno de los puntos de partida para la elaboración de la Teoría de la Relatividad de Einstein.
Como esta reseña no está dedicada a los físicos, deberé aclarar algunos puntos que considero importantes, sobre todo para el lector no especializado. De esta manera se podrá tener una idea más clara de los alcances de la famosa teoría einsteniana.
La observación de que la Tierra gira en torno al Sol fue enunciada por Copérnico, alrededor de la fecha en que Colón descubría América. Pero dos siglos y medio después, todavía era rechazada la idea por numerosos científicos. Tuvo que llegar el astrónomo inglés Bradley, en 1730, para poner fin a la discusión, cuando logró demostrar que las estrellas se encuentran a distancias finitas del Sol y los planetas, dando el golpe de gracia que necesitaba la vieja teoría de Eudoxo -apoyada por Aristóteles y los aristotélicos- de que el Sol giraba en torno a la Tierra.
Pero lo que tiene relación con nuestra historia, es una consecuencia de las mediciones de Bradley. Sin proponérselo, descubrió en el curso de sus investigaciones, uno de los fenómenos físicos más importantes: la "aberración de la Luz".
Se trata de un curioso fenómeno de naturaleza astronómica que hace que las estrellas no se encuentren realmente en el punto del cielo donde se las ve. Es como una ilusión óptica que hace "correr" todo el firmamento en la dirección del movimiento de la Tierra. Aclaremos que existe otro desplazamiento del rayo luminoso proveniente de las estrellas, que es producido por la atracción gravitacional de las masas estelares interpuestas en el camino; pero no es el caso que estamos comentando. Los astrónomos, para sus observaciones, ya saben que tienen que "corregir" este "error"; de ahí el nombre del fenómeno: "ab errare", proveniente del latín.
Este es un hecho físico de suma importancia, ya que, si nosotros conocemos la velocidad de la Luz y el ángulo de aberración, podemos medir con absoluta precisión la velocidad de nuestra tierra en torno al Sol. Pero con esta medición, no podemos determinar el movimiento completo de la Tierra en la Galaxia, ya que el Sol, a su vez, se mueve a gran velocidad en el llamado Apex Solar.
Resultaría sumamente importante poder medir esta otra aberración, producida por el movimiento del Sol, que lo hace, como es natural, acompañado de la Tierra y los demás planetas. Este es uno de los experimentos pendientes de los satélites artificiales, pues tienen que transmitir sus mediciones desde fuera del sistema solar.

La forma de cómo planeó Boscovich resolver el problema fue genial por su sencillez: simplemente llenando un telescopio con agua...
No crea el lector no especializado y ajeno a la especulación física, que es exagerado considerar genial la idea aparentemente infantil de llenar un telescopio con agua... Los físicos se pasaron más de doscientos cincuenta años llenando telescopios con agua, ocupados con la proposición de Boscovich y discutiendo los resultados del experimento.
Por ejemplo, Fresnel -el famoso óptico francés- se ocupó largamente del problema, realizando numerosos experimentos y no llegó a resultados satisfactorios.

No fue sino hasta 1880 que el destacado astrónomo inglés Airy, llenando su telescopio con agua, pudo por fin realizar la medición del ángulo de aberración famoso, comunicándolo inmediatamente al mundo científico, según consta en los "Proceedings of the Royal Society" de Londres. Pero...la novedad desconcertante fue que la aberración resultó igual, estuviera el telescopio lleno o vacío de agua. El resultado era realmente inesperado, pues los cálculos de Boscovich eran correctos y se basaban en la diferencia de velocidad de la luz en el aire y en el agua.
De todas maneras, el impacto de aquella información fue tal, que movilizó nada menos que a los famosos ópticos norteamericanos Michelson y Morley quienes, luego de SEIS años de trabajo experimental, lanzaron los resultados del histórico experimento, tan conocido de todos los estudiantes de ciencias.
Pero no debemos olvidar que este experimento no fue más que una nueva forma de realizar la vieja propuesta de Boscovich; pues, lo que se proponían determinar estos experimentadores, era la VELOCIDAD ABSOLUTA DE LA TIERRA midiendo la velocidad de la Luz en todas las direcciones.
Recordemos que la necesidad surgió a raíz de los resultados negativos de la experiencia realizada por Boscovich. El resultado también negativo del experimento de Michelson-Morley, vino a subrayar el resultado igualmente negativo de la experiencia de Boscovich-Airy.

Esta sería en grandes trazos la información histórica. Corresponde que hagamos las conclusiones pertinentes.
Lo que realmente se proponía Boscovich con su propuesta era determinar el "MOVIMIENTO ABSOLUTO" de la Tierra. Como al efectuarse el experimento de 1880 no se pudo medir ninguna velocidad, quedaba en claro que el intento de Boscovich había fracasado por ese camino.
Michelson y Morley pensaron que podrían medir esta velocidad absoluta de la tierra por otro camino, pero también fracasaron; sus experimentos mostraron que la Luz se movía a la misma velocidad en todas las direcciones.
Debieron transcurrir veinte años de arduas discusiones para que recién en 1905 Einstein nos aclarara con genial simplicidad el origen de las dificultades: No se podía medir el movimiento absoluto porque todo movimiento era relativo. De ahí el nombre de la teoría einsteniana.

Pero no todos los físicos del mundo han aceptado la proposición de Einstein en este sentido. Han transcurrido ya casi 90 años desde su enunciado y existen todavía físicos que observan, que la medida de la velocidad de la Tierra, mediante el fenómeno de la aberración, no es una medida relativa de velocidad, sino, la medida de una velocidad absoluta.
La aberración de la Luz no está determinada por el movimiento de ninguna estrella, ya que todas las estrellas dan el mismo valor del ángulo de aberración, y lo que se mide es la dirección que la Luz de las estrellas sigue en la Galaxia. Es un fenómeno asociado únicamente a la estructura del espacio y ajeno por completo a todo cuerpo material, excepto la Tierra.

Boscovich sostenía que la medida de la velocidad de la tierra, utilizando la aberración de la Luz, era la medida de UNA VELOCIDAD ABSOLUTA.
Los modernos sostienen que ésta debe ser -necesariamente- una velocidad relativa, porque de lo contrario, estaríamos con que la teoría de Einstein tiene una excepción muy difícil de superar, pudiendo poner en serio riesgo gran parte de la teoría, sino toda.
Recordemos que los pilares conceptuales sobre los que se apoya la Teoría de la Relatividad son, justamente, la no aceptación del espacio y tiempo "absolutos", al estilo neutoniano, ya que se supone que todo fenómeno que se produce en un momento determinado, es captado de distinta manera por dos observadores distintos que no se encuentren en el mismo lugar espacio-temporal; de allí que todo fenómeno debe ser referido "con relación a...". Técnicamente significa "sistemas inerciales".
Pero hete aquí, que actualmente ningún físico podrá contestar, con respecto a la velocidad de la Tierra: ¿Relativa a Qué ?
Si el lector quiere convencerse no tiene más que preguntarle a algún físico o astrónomo de su confianza con respecto a qué está medida la velocidad de la Tierra, determinada con el concurso de la velocidad de la Luz y el ángulo de aberración.
La pregunta no tiene respuesta porque no está medida con respecto al Sol , que no interviene para nada en el cálculo. Tampoco está medida con respecto a ninguna estrella. Es obvio que no está medida con relación al espacio vacío. Se trata, pues, de una VELOCIDAD ABSOLUTA, como quería Boscovich.

Sigue hoy -todavía- en pié, la opinión de Boscovich sobre la existencia de velocidades absolutas. ¿Volverá la evolución de la ciencia a dar la razón a Boscovich, a quien Jacques Bergier llamara "El Profeta del siglo XXI"? ¿Existe, como proponía Boscovich, una velocidad absoluta?

Se acepta la existencia de tres tipos de aberraciones: La aberración diurna, anual y secular. Falta medir la tercera, lo que hasta ahora ha resultado imposible. Ello puede ocurrir en cualquier momento.
Esta cuestión, más que un problema de física teórica es un asunto de ingenio experimental. Si algún astrónomo lograra medir esta aberración secular, habrá medido la velocidad absoluta de la Tierra.
Se comprende que en ese momento, la Teoría de la Relatividad de Einstein habrá sufrido un mortal cañonazo que daría por tierra un fabuloso edificio.

Es por todo ello que podemos afirmar en este momento, que la Teoría de la Relatividad seguirá vigente hasta el momento en que algún óptico logre concretar la proposición de Boscovich. Que no pueda realizarse con el simple expediente de un telescopio lleno de agua, es posible; quizás pueda ser lograda por métodos más modernos y sofisticados, incluyendo los transbordadores y la estación espacial.
El experimento de Boscovich que inspiró a Einstein para la Teoría de la Relatividad, quizás sea el que ponga fin a la misma.-

EL BIG - BANG


Armando Oscar Gross - Invierno de 1992
Copyright by Gross/Patagonia Argentina.-

Gracias al adelanto tecnológico de las comunicaciones, el lector no especializado accede a las informaciones más recientes sobre cualquier tema y en cualquier lugar del mundo.
Ya se puede sentar en un bar -café de por medio- y ponerse a discutir y emitir teorías con sus amigos; o en un “ciber-bar” pasándose horas de “chateo” con amigos virtuales de otras latitudes cubriendo áreas del conocimiento, que oscilan desde la Mecánica Cuántica, pasando por la Física Relativistica, incluyendo Filosofía, Teología y Teleología, para arribar -finalmente- a la elaboración de una nueva Cosmología.
Hace poco tiempo atrás, en ocasión de las primeras observaciones del satélite COBE, sigla inglesa con que se denomina al "Cosmic Background Explorer"que fuera lanzado al espacio en el año 1989, pudimos leer en los distintos medios periodísticos, no sólo información técnica al respecto, sino también la opinión de distinguidos científicos sobre las implicancias que esos datos pueden significar para la cuestión religiosa.
En distintos diarios argentinos de fecha 26 de abril de 1992, veíamos una nota titulada: "EL CREADOR QUE DA SENTIDO". En sus primeros párrafos decía:"...Un descubrimiento que podría confirmar la teoría del Big-Bang sobre la creación del Universo, ha reavivado el eterno debate sobre el papel de la religión en astronomía...". Asimismo se agregaban conceptos del conocido físico teórico Stephen Hawking, quien comentaba: "...un Universo en expansión no excluye la existencia de un creador, pero sí establece límites sobre cuándo éste pudo haber llevado a cabo su misión”.
Según estas últimas palabras de Hawking, existiría un "garante" que le da sentido al universo. De cualquier manera, no puedo dejar de reconocer la evolución del pensamiento del conocido físico, ya que en el año 1990 supo decir que "... las leyes de la Física rigen en todas partes; de manera que no es necesario creer que Dios haya intervenido para ponerlas en marcha...”.
Tamaña soberbia también la supo tener el pobre Kant, cuando al finalizar su vida y luego de haber dedicado la mayor parte de ella a querer demostrar la no existencia de un creador, tuvo que concluir en su "Crítica de la Razón Pura", que “... si Dios existía, en realidad, a él no le hacía falta para sus demostraciones”.
Yo creo que las cosas se confunden con facilidad; aún más, cuando los estudiosos se dedican a una sola área, y pierden de vista el "resto del bosque". Lamentablemente, ésto es lo que ha sucedido y sucede con la mayoría de nuestros ilustres científicos dedicados a las ciencias exactas, que olvidan fácilmente lo que aporta el Humanismo y la Historia. Peor aún cuando es un verdadero especialista y se lanza a opinar sobre áreas distintas a la suya. También el error es amplificado por los que reciben y transcriben dichas declaraciones creyendo que, si Hawking es considerado como el principal sucesor de Einstein, tiene certeza absoluta cuando opina sobre otros temas, por ejemplo: religiosos.
No olvidemos que –en el caso excepcional de Albert Einstein- a la capacitación teórica que en su área todos le reconocimos a él, se le sumaba una gran preparación humanista, y fuera de lo común, que lo calificaba para opinar tanto de física como de religión o filosofía. Esto es lo que hizo de él, un ser casi único. Y digo "casi", porque en mi humilde opinión, alguien similar en conocimientos y comprensión totalizadora, es el Dr. José Alvarez López (de Córdoba, Rep.Argentina), con quien la ciencia de nuestro país tiene una gran deuda moral todavía.
Cuando el astrónomo Hubble con sus históricas observaciones en la década del ‘20 dio las bases para que comenzara a tomar cuerpo la teoría del Big-Bang, tanto él como sus colegas no imaginaron que estaban plagiando un viejísimo concepto oriental que los místicos vienen sosteniendo desde hace miles de años.
Son muy pocos los científicos que han llegado a profundizar en el estudio del misticismo religioso de Oriente; y los que lo han hecho, se han dado cuenta que en el devenir histórico, todo lo que la ciencia positiva ha ido descubriendo y expresando en términos matemáticos, ya los viejos maestros de las culturas milenarias de Oriente, por medio de sus estados muy particulares de conciencia, logradas por la meditación, ya lo habían expresado.
Cuando hablo de misticismo oriental me estoy refiriendo a las filosofías religiosas del Hinduismo, Budismo y Taoísmo. Por más que todas ellas comprendan un vasto número de disciplinas espirituales sutilmente entretejidas y sistemas filosóficos aparentemente dispares, en realidad, los rasgos básicos en su visión del mundo y el universo son los mismos. En otros términos, comparten una misma Cosmología.
Los conceptos de la Astronomía y la Física modernas, presentan una cada vez más increíble relación de paralelismos, con los conceptos y las ideas básicas de las tradiciones filosóficas y religiosas del lejano Oriente. Aunque estos paralelismos no han sido discutidos extensamente, fueron advertidos por algunos "grandes" como Einstein, Niels Bohr, o -como lo mencioné más arriba- Alvarez López.
Como ya sabemos, Niels Bohr fue uno de los pilares fundamentales de la Mecánica Cuántica. Él supo decir hace años: "...Para un paralelismo con la lección de teoría... debemos volvernos a esa clase de problemas epistemológicos, con los que ya, pensadores tales como Buda y Lao Tzu se han enfrentado, tratando de armonizar nuestra posición como espectadores y actores, en el gran drama de la existencia".
Muy impactante es también lo que supo expresar otro gran físico de la Mecánica Cuántica, Julius Robert Oppenheimer, cuando dijo: "Las nociones generales sobre el entendimiento humano... que están ilustradas por los descubrimientos en Física Atómica, no están en la naturaleza de cosas del todo desconocidas, o nuevas, o de las que no se haya oído hablar nunca en absoluto. Incluso, en nuestra propia cultura tienen una historia. En el pensamiento Budista e Hindú, ocupan un lugar central y de mayor consideración. Lo que nosotros encontramos con nuestro razonamiento, en realidad es una ejemplificación, un estímulo y un refinamiento de la vieja sabiduría".
Los conceptos como el Espacio, el Tiempo u otros tales como Causa y Efecto, son indudablemente fundamentales para nuestra perspectiva del mundo que nos rodea, y con su radical transformación gracias a la Física, ha comenzado a cambiar nuestra visión del Universo entero.
Pero los viejos sabios orientales ya lo comprendían desde hace 2.500 años. En cambio nosotros lo vamos descubriendo "racionalmente" palmo a palmo. Desde milenios atrás se dice que BRAHMA –por ejemplo- en su naturaleza increíble y en su continua creación de lo insondable, "expande" su propia naturaleza en una suerte de "inhalación" y así "se expande el Universo".
Este concepto lo podemos encontrar en los Vedas del hinduismo, en los Sutras budistas, en el Bhagavad-Gita, e incluso en el I-Ching; y no es otra cosa que el famoso BIG-BANG. Con la diferencia que en aquéllos, el concepto es más trascendente.
Por otro lado, todavía no hay evidencias -sólo teorías- de que en algún tiempo futuro y lejano, después del Big-Bang vendrá un Big-Crash.
Dicho en otros términos, se piensa que en algún momento el Universo comenzará el proceso inverso al actual y empezará a contraerse, hasta llegar al punto inicial de los tiempos, para dar inicio a otro gran estallido nuevo (Big-Bang). Y justamente las viejas tradiciones orientales, ya nos vienen diciendo desde milenios, que así como Brahma se "expande", llegado su momento, él comenzará a expirar, haciendo que -en consecuencia- el Universo comience a retraerse.

No crea el lector que esta cuestión del Big-Bang es la única coincidencia conceptual que la Física moderna ha arrimado a las maravillosas descripciones que nos llegan desde el milenario Oriente. El concepto que actualmente se tiene en Física de lo que es la Materia, por ejemplo, es en todo similar al concepto que nos da el Bhagavad Gita.
Nos saldríamos, en realidad, de la extensión del presente trabajo describirlo, pero en pocas palabras podríamos decir, que toda la Materia presente en el Universo, hasta su intimidad atómica, en su comportamiento, es una verdadera “Danza de Shiva"(*).
El concepto de equivalencia entre masa y energía, enunciado por Einstein, no escapa en absoluto a estas consideraciones. La idea de que los procesos de cambios energéticos, obedece a una singular dialéctica que necesariamente involucran al observador, son ya totalmente aceptados en Física, desde que Heisenberg enunció su famoso "Principio de Incertidumbre".
Consecuentemente, llegar a la consideración del concepto de "libertad" de las partículas subatómicas para su estudio, involucra también descubrir un paralelismo de conceptos con el YING y el YANG.
Pero como la concepción del Mundo y el Universo de los Orientales es ORGANICISTA, no nos sorprende constatar que ellos fueron los primeros en enunciar los ciclos biológicos y el "ritmo" en todas las cosas; no debemos olvidar que nuestra Ciencia Positivista, es Anti-Creacionista por definición comtiana.
La necesidad de comprender de qué manera la energía que da vida y trasciende la Naturaleza es una en el Todo y que el Todo está en cada una de sus partes, (Principio absolutamente HOLISTICO); que sólo habiendo Ritmo nace el concepto de Tiempo y genera su ámbito natural que es el ESPACIO, y que uno no puede existir sin el otro, nos muestra –finalmente- el trascendente juego dialéctico constante.
En el YANG, predomina lo masculino, lo lógico, el calor; pero lleva en su seno el germen del YING, que es lo femenino, lo suave, la tierra. Este, a su vez, lleva la semilla del YANG. Cuando uno de ellos llega a sus valores máximos, comienza a agotarse en sí mismo para empezar a retrotraerse y dar lugar al incremento del otro.
Veamos, sino, lo ocurrido con nuestro querido Occidente. Nuestra cultura ha favorecido con insistencia al YANG, (masculino, valoraciones y actitudes agresivas), y ha descuidado el equilibrio con su complementario YING, o femenino.
Hemos favorecido la presunción sobre la integración; hemos abusado del análisis sobre la síntesis, el conocimiento racional particionista sobre la sabiduría intuitiva, la ciencia sobre la religión, la competencia sobre la cooperación, la expansión y el dominio sobre la conservación, y así sucesivamente. Este "desarrollo" parcial, está llegando ya, a una etapa alarmante, con el estallido de una crisis de dimensiones sociales, ecológicas, éticas y espirituales, que nos pre-anuncian “algún cambio”.
Sin embargo, al mismo tiempo, somos testigos del comienzo de un irreversible movimiento que podríamos definir como EVOLUCIONARIO, que parece ilustrar el antiguo aserto chino que dice: "...el Yang, habiendo alcanzado su punto culminante, se retira en favor del Ying".
Observemos que desde los años sesenta, se comenzaron a generar toda una serie de movimientos sociales, que pareciera que todos apuntan en la misma dirección: La creciente preocupación por la Ecología, el fuerte interés por el Misticismo, el aumento de la Conciencia Feminista y el redescubrimiento de los acercamientos Holísticos a la Salud y a las Terapéuticas; los movimientos de expresión ciudadana capaces de “remover”gobiernos, antes de la cesación de sus períodos constitucionales, etc., son todas ellas, manifestaciones de una misma “onda-mundial-evolucionaria”.
Todas contrarrestan el exceso de énfasis de lo racional, de las actitudes y valores agresivos y dominantes, faltos de valores humanos y tratan de recuperar el equilibrio entre los lados “demasiado agresivo” (masculino y machista), y el “femenino”(más cooperativista, más reconocedor de los derechos individuales), de la naturaleza humana.

Así vemos pues, cómo la consciencia de una profunda armonía entre la visión del mundo por la física moderna y la astronomía actual, por un lado, y las visiones del misticismo oriental, por el otro, aparecen ahora como partes integrantes de una transformación cultural, mucho más trascendente, que conduce a la emergencia de una nueva concepción de la realidad. Esto, necesariamente, requerirá un cambio fundamental en nuestros pensamientos, percepciones y valores.

Un simple análisis nos hace tomar cuenta, que los paralelismos observados con la visión Oriental del Universo, no se agotan en la Física; los vemos aparecer también en la Biología, la Psicología, la Sociología y demás ciencias. Ya la psicología y la biología, en una aproximación más reciente al pensamiento de Oriente, está dejando de considerar al "sujeto materia" aislado del fenómeno que se estudia.
Ya se discuten abiertamente, ideas trascendentales como el libre albedrío, la muerte y el nacimiento, y la naturaleza misma de la vida; la mente, la consciencia y la evolución, con absoluta prescindencia de dogmas y moldes arcaicos.
Oriente siempre nos ha ofrecido una visión armónica sobre estos conceptos, desde milenios. Recién ahora, en Occidente, se está em pezando a comprender.

Creo, sinceramente que el buscar el equilibrio, dándonos cuenta de la importancia que implica para nuestra evolución el aporte trascendente de otras corrientes cosmológicas, como en este caso las de oriente, tomando –fundamentalmente- el fondo filosófico de muchas cosas de ellos, con elementos más consistentes para nuestras teorías modernas, nos ahorrarían tiempo y dolores de cabeza.

Finalmente quiero rescatarles una de las imágenes cosmológicas más hermosas de la milenaria India, y que es coincidente con las concepciones actuales. Está basada en el mito hindú a que hacía referencia más arriba, y trata sobre la obra divina -llamada “LILA”- en la que Brahma se transforma a sí mismo en el Universo.

LILA es una obra rítmica, que continúa en ciclos interminables: el Uno convirtiéndose en los muchos y los muchos volviendo a ser Uno.
En el Bhagavad-Gita, el dios KRISHNA describe, precisamente, esta obra rítmica de la Creación, con los términos siguientes:
"...Al final de la noche de los tiempos,
Todas las cosas retornan a mi Naturaleza;
Y cuando el nuevo día de los tiempos comienza,
Las llevo de nuevo a la Luz.
Así, a través de mi Naturaleza,
YO HAGO nacer toda Creación;
Y ésta, rueda alrededor de los Círculos del Tiempo.
Pero Yo no estoy ligado
A este vasto trabajo de la Creación;
YO SOY y YO observo
El drama de las obras...
YO vigilo, y en el trabajo de Creación,
La Naturaleza produce todo aquello que se mueve y que no se mueve;
Y de este modo, giran las revoluciones del Mundo..."
(op.cit. 9.7-10)

Como podemos apreciar, además de anotarnos con elegancia que ya sabían que el mundo gira, constatamos que los sabios hindúes, en este caso, no tenían miedo de identificar esta Obra Divina rítmica, con la Evolución del Cosmos como un Todo.
Ellos representan el Universo, desde hace miles de años, como en una periódica EXPANSION y CONTRACCION y le dieron el nombre de "kalpa" al período de tiempo inimaginable, entre el principio y el final de una Creación.
La escala de este antiguo mito, es verdaderamente asombrosa, sumándosele aún, algo que a nuestros científicos les falta: Poesía.
A pesar de todo, al hombre occidental le ha llevado más de dos mil años producir de nuevo un concepto similar. Lo lamentable, es que ha vuelto a perder una oportunidad histórica y –por qué no- trascendente; porque la denominó de una manera estúpida, fea y carente de poesía y misticismo; como no podía ser de otra manera, en nuestras costumbres tan actualizadas prácticas y “onomatopéyicas”, la llamó: "Big-Bang...!!!"